No es un export de 200 warnings de Screaming Frog. Es un diagnóstico estratégico donde priorizo por impacto real en tráfico orgánico e ingresos, no por severidad teórica. Recibís qué arreglar primero, por qué y cuánto vale.
Ninguna auditoría seria arranca abriendo un crawler. Arranca entendiendo el modelo de negocio, dónde se pierde dinero hoy, qué cambió en Search Console los últimos 90 días y qué decisión estratégica está esperando el C-level para aprobar presupuesto SEO.
En Banco Supervielle el contexto eran restricciones regulatorias de compliance; en Walmart, canibalización entre categorías y sellers; en LEGO, lanzamientos temáticos globales con hreflang. Diseño la auditoría desde esa realidad, no desde un template.
Una auditoría moderna no se hace solo con Screaming Frog. Cruza crawl de producción, logs de servidor, Search Console API, GA4, datos internos de producto y SERP scraping en un solo modelo. Si no se cruzan, se está adivinando.
Uso Screaming Frog + JetOctopus o Sitebulb para el crawl, BigQuery para exportar Search Console a escala, análisis de logs para ver qué rastrea Googlebot realmente, y SEMrush o Ahrefs como complemento competitivo, nunca como única fuente de verdad.
Organizo los hallazgos en cuatro capas y las trabajo en ese orden. No tiene sentido optimizar contenido si el site no indexa bien, ni arreglar velocidad si la arquitectura está duplicando categorías.
Una auditoría con 180 hallazgos y sin priorización es ruido. El valor está en decir qué hacer primero, qué puede esperar, qué no vale la pena y cuánto tráfico o ingresos mueve cada bloque. Acá es donde pesa haber trabajado SEO en enterprise durante veinte años.
Cada hallazgo entra en una matriz de impacto potencial (sesiones, conversión, ingresos) contra esfuerzo de implementación real, calculado con el equipo técnico del cliente, no en teoría.
No entrego un PDF de 140 páginas que nadie lee. Entrego un documento ejecutivo con los hallazgos estratégicos para leadership, y un backlog accionable en el sistema del cliente (Jira, Linear, Asana) con tickets listos para entrar a sprint, con criterios de aceptación y métricas de éxito por ticket.
Una auditoría SEO mal hecha cuesta más cara que no hacerla: le quema meses de desarrollo a tu equipo arreglando cosas que no mueven el negocio.
Una llamada de 30 minutos alcanza para saber si una auditoría SEO es lo que necesitás, o si el problema está en otra parte. Si no es para vos, te lo digo.